sábado 5 de abril de 2008

Hatha Yoga Asanas: Preposturas y variantes sencillas

variante suave de ardha matsyendrasana

La práctica de hatha yoga, incluye como un importante elemento la realización de asanas (posturas de yoga) de una intensidad física importante, mientras que la mayoria de occidentales parten de unas pobres condiciones físicas.

¿Podemos adaptar el hatha yoga a occidente? No es posible adaptar el hatha yoga ni crear un yoga blandito para occidentales, pues sin disciplina el hatha pierde su esencia. Cualquiera que este interesado en vivir el yoga, tiene que hacer un gran esfuerzo inicial para establecer nuevas estructuras corporales, emocionales y mentales, más acordes a esta antigua tradición. Pero esforzare no implica violentar el cuerpo, no es necesario forzar el cuerpo físico con cintas, correas y demás artilugios para que encaje en el asana.

Por este motivo existen las preposturas y las variantes sencillas de las asanas que actúan como un puente que nos conducen a las asanas clásicas a través de la práctica continuada. Estos ejercicios dinámicos, estiramientos preparatorios y variantes suaves construyen una escala para progresar peldaño a peldaño para que cualquiera pueda trabajar en un grado de intensidad adecuado. En la práctica de las asanas buscamos una evolución armoniosa, si nos acomodamos en variantes inferiores a nuestra capacidad no progresaremos y si vamos mas allá de nuestras capacidades perderemos la armonía (perdida de equilibrio, movimientos abruptos, tirones...)
No hay que pensar que las “variantes sencillas” son siempre asequibles a todos lo públicos, pues esto dependerá de la naturaleza de la postura de yoga. Una asana de equilibrio sobre las manos siempre es un equilibrio sobre manos aun en sus variantes dinámicas o más sencillas. Cada asana tiene uno o varios puntos claves que se mantienen en todas sus variantes, por ejemplo Ardha-matsyendrasana se centra en la torsión vertebral hacia la pierna flexionada. Las variantes suaves del asana trabajan sobre estos puntos claves, solo que con menor intensidad, cambiando la posición de brazos, flexionando las piernas, usando cintas para llegar donde no llegan las manos, usando el apoyo de una pared... ayudas de las que hay que desprenderse cuanto antes, para ser totalmente autónomos en nuestra shadana.

Y sin embargo el occidental no parece avanzar demasiado en su práctica. Hay que considerar que antiguamente aquellos que se dedicaban a alguna de las sendas del Yoga no hacia otra cosa, eran yoguis a tiempo completo. Muchos habían renunciado a la vida ciudadana para buscar un Maestro en la montaña y vivan como eremitas; otros compaginaban sus obligaciones laborales y familiares con su shadana, siempre centrados en su meta trascendental. Diariamente dedicaban horas a la realización de sus prácticas, incluso al comer, dormir, andar o hablar, en todo incluían su práctica de auto-perfección. En esa dinámica un año de práctica de hatha yoga puede conducirnos a grandes cambios, hacia la salud perfecta. Si en cambio solo practicamos las técnicas de hatha yoga durante tres o cuatro horas en semana, pasaran más de 40 años antes de conseguir nuestro primer año de práctica, y sus efectos serán menores debido a la falta de continuidad.

En yoga no es tan importante de donde partimos, sino donde queremos llegar y cuanto estamos dispuestos a esforzarnos. A menudo los que más trabajan en una clase de hatha yoga, son las personas con menor flexibilidad, que aunque aparentemente realizan menos llevan cada una de las posturas a su límite. Es este empeño en ampliar nuestros límites físicos y psíquicos lo que nos ayuda a progresar en el yoga, en búsqueda de la mayor libertad a la que pueda aspirar el hombre.