Maestros y gremios, el arte de aprender a vivir.


Aprender de un Maestro es necesario en cualquier arte. Gremios, cofradias y grupos artesanos eran depositarios de un oficio y un saber que era transmitido por los trabajadores a los aprendices, y por los Maestros a los trabajadores. Las técnicas artesanales solo eran enseñadas cuando tras ser probado el aspirante mostraba ser trabajador y poseer cualidades, pues no todos eran admitidos en el gremio. Las más secretas técnicas eran guardadas como un secreto, que no era revelado a otras logias del mismo gremio, ni a los nobles, ni al vulgo.

El aprendizaje para un carpintero era ante todo un arte, una práctica diaria de oficio de carpinteria. Mirar e imitar los movimientos del maestro, repetir hasta que todo quedaba integrado, y entonces pasar a un nueva etapa de aprendizaje. Según se progresaba en el manejo de las herramientas la dificultad de los ejercicios y tareas aumentaba, hasta que si el carpintero era bueno, era enviado a estudiar con alguno de los mejores en el oficio, para que tal Gran Maestro le diera unos últimos toques.

Mientras las tecnicas mejoraban, solia suceder que también el joven se volvia un adulto emprendedor y responsable, formando su caracter de acuerdo al Maestro con el cual aprendía. El Maestro es un modelo, un ejemplo de praxis, de como actuar en el oficio, en la interacción con los clientes y en la vida. Solo los más aplicados, que no por ello mejores, conseguian desarrollar su potencial como artesanos, y eran los que colaboraban en sus obras y proyectos.