Durante el mes de Septiembre iniciamos un nuevo curso los Profesores de Yoga. No, no me refiero a las clases de yoga que también vuelven a arrancar en Septiembre tras el largo letargo de verano, me estoy refiriendo a las Formaciones de Monitores y Profesores de Yoga, son los cursos donde durante años los monitores adquieren experiencia, conocimientos y también un título donde dice que están calificados para actuar como profesionales.
Si piensas o has decidido dar este paso, te invito a reflexionar de tus verdaderos objetivos. Es necesario ser consciente que una formación de profesores de Yoga no es un espacio sectario, sino que es un curso abierto donde se encuentran personas de la más distinta procedencia y clase. Antiguamente los Maestros eran extremadamente exigentes a la hora de tomar a alguien como chela o discípulo, pues vivían en estrecha relación y sus caracteres tenían que ser totalmente compatibles para avanzar velozmente en el aprendizaje de la percepción de los mundos astral, mental y espiritual.
En una formación de profesores de yoga las personas difieren mucho entre si, y no hay ninguna selección a condición que la persona pueda pagar los cursos, incluso hay algunas escuelas de yoga que disponen de unas pocas plazas gratis en los cursos para profesores, para que alguna persona con potencial interior y sin presupuesto económico recibir las enseñanzas. Lo que no voy a hacer es desvelar que escuelas son las que dan esta posibilidad ya que hoy hay mucho inconsciente, que estaría dispuesto a sumarse a los cursos gratis, aunque no necesite estas enseñanzas.
Cuando se inicia cualquier proyecto el impulso e ilusión que depositamos en este punto de partida es en gran medida lo que determina el grado de éxito que el proyecto. ¿Que buscas, a que aspiras conseguir a través de estos dos, tres o cuatro años de formación? ¿Quieres conocer mejor las técnicas? ¿Buscas abrazar la disciplina del yoga sin medias tintas? ¿Esperas conocer otras personas que compartan tus inquietudes? ¿Buscas dedicarte profesionalmente? ¿Quieres aprender sobre el amor, la calma y el pensamiento positivo? ¿Necesitas un apoyo para dejar de fumar o tomar café? ¿Anhelas conseguir trascender los errores humanos y encarnar la impersonalidad del Yoga?
Lo que puedes estar seguro es que no todos los alumnos tienen los mismos objetivos, ni el mismo nivel de desprendimiento o entrega en el yoga. Encontrarás personas muy enteras e independientes, gente que pide ayuda, hombres en momentos de cambio, mujeres inquietas y en busca de un equilibrio, algún que otro rallado excéntrico y la típica que siempre sonríe a todo el mundo. Pasaras grandes momentos durante las convivencias y fines de semana, y experiencias muy intensas bajo las manos de tu formador de kundalini yoga o hatha yoga. Pero lo que marcará la diferencia no es tu relación con los otros alumnos ni con el formador de profesores, sino el que recuerdes en todo momento cual es tu objetivo y lo mantengas presente mientras te dedicas a aquello que amas.
Si piensas o has decidido dar este paso, te invito a reflexionar de tus verdaderos objetivos. Es necesario ser consciente que una formación de profesores de Yoga no es un espacio sectario, sino que es un curso abierto donde se encuentran personas de la más distinta procedencia y clase. Antiguamente los Maestros eran extremadamente exigentes a la hora de tomar a alguien como chela o discípulo, pues vivían en estrecha relación y sus caracteres tenían que ser totalmente compatibles para avanzar velozmente en el aprendizaje de la percepción de los mundos astral, mental y espiritual.
En una formación de profesores de yoga las personas difieren mucho entre si, y no hay ninguna selección a condición que la persona pueda pagar los cursos, incluso hay algunas escuelas de yoga que disponen de unas pocas plazas gratis en los cursos para profesores, para que alguna persona con potencial interior y sin presupuesto económico recibir las enseñanzas. Lo que no voy a hacer es desvelar que escuelas son las que dan esta posibilidad ya que hoy hay mucho inconsciente, que estaría dispuesto a sumarse a los cursos gratis, aunque no necesite estas enseñanzas.
Cuando se inicia cualquier proyecto el impulso e ilusión que depositamos en este punto de partida es en gran medida lo que determina el grado de éxito que el proyecto. ¿Que buscas, a que aspiras conseguir a través de estos dos, tres o cuatro años de formación? ¿Quieres conocer mejor las técnicas? ¿Buscas abrazar la disciplina del yoga sin medias tintas? ¿Esperas conocer otras personas que compartan tus inquietudes? ¿Buscas dedicarte profesionalmente? ¿Quieres aprender sobre el amor, la calma y el pensamiento positivo? ¿Necesitas un apoyo para dejar de fumar o tomar café? ¿Anhelas conseguir trascender los errores humanos y encarnar la impersonalidad del Yoga?
Lo que puedes estar seguro es que no todos los alumnos tienen los mismos objetivos, ni el mismo nivel de desprendimiento o entrega en el yoga. Encontrarás personas muy enteras e independientes, gente que pide ayuda, hombres en momentos de cambio, mujeres inquietas y en busca de un equilibrio, algún que otro rallado excéntrico y la típica que siempre sonríe a todo el mundo. Pasaras grandes momentos durante las convivencias y fines de semana, y experiencias muy intensas bajo las manos de tu formador de kundalini yoga o hatha yoga. Pero lo que marcará la diferencia no es tu relación con los otros alumnos ni con el formador de profesores, sino el que recuerdes en todo momento cual es tu objetivo y lo mantengas presente mientras te dedicas a aquello que amas.


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