Virasana, la postura sentada del héroe. Las posturas sentadas en yoga, zen y demás practicas interiores sirven para generar estabilidad e inmovilidad, para crear un clima calmado donde poder iniciarnos a la meditación.Virasana es sentarse arrodillado sobre los talones, una sencilla asana que debería poder hacer todo el mundo. Virasana no tiene contraindicaciones, la puede intentar hacer todo el mundo, niños, embarazadas, jóvenes, adultos y los veteranos del yoga, porque en yoga la vejez no existe. Pero no es así, la gente tiene dificultades porque los músculos y articulaciones de las piernas no tienen plena movilidad. Los principales puntos de presión suelen sentirse en el empeine, otras veces es la rodilla la que no flexiona completamente o las lumbares las que se hunden en exceso. Con un profesor de yoga bien formado podrás aprender a compensar estas carencias estirando previamente las zonas solicitadas, o si fuera necesario con apoyos. Practica asiduamente unos minutos cada día y observaras el progreso y evolución en el asana.
Los beneficios de virasana son una mejora de la circulación sanguínea venosa de las piernas, el estiramiento de los tobillos, el descanso de la columna vertebral, mejora la evacuación y digestión, y facilita la calma mental. Es una de las asanas indicadas para sentarse durante o después de las comidas.
Virasana para meditación es una buena posición porque mantiene la pelvis neutra y la columna vertebral con las curvaturas fisiológicas. En ella podemos olvidar el cuerpo físico para adentrarnos en los mundos de la concentración y la mente. Es fácil que durante los ejercicios pierdas la noción del cuerpo, del tiempo, te estás adentrando en lo abstracto. Cuando vuelvas a lo físico, a lo concreto, a lo denso, quizás las piernas han quedado dormidas en meditación. Ten paciencia con ellas y despierta las piernas progresivamente, deja que fluya la sangre y podrás levantarte y volver a andar.







