Retiros de Yoga de Maestro a discípulo


Para un discípulo el ser encontrado por un Maestro vivo es algo que marcará su vida profundamente, transformándola. Un Maestro lo es de todo cuanto hace, pues en el reside una inteligencia que nada tiene que ver con la información sobre yoga, asanas, pranayama o meditación que las personas buscan en Internet o en libros. Sin embargo casi nadie reconoce un Maestro en el primer encuentro, por la excesiva atención sobre la apariencia física, y sobretodo por las ideas, imágenes y estereotipos que hemos aprendido de nuestros congéneres, la tendencia general a buscar una persona que se amolde a nuestras expectativas y nos haga sentir bien.

No se concibe un verdadero retiro de yoga, sin la guia de un Maestro de yoga. Para unos el realizar un retiro supone una experiencia aislada en sus vidas, para otros el encuentro y la participación dentro de un grupo de personas que aman el yoga y están dispuestas a escuchar y a aprender, para unos pocos el inicio de una nueva vida. El conocimiento que un Maestro ofrece nada tiene que ver con lo que los libros guardan de generación en generación, el conoce el significado de las palabras: Iluminación, trascendencia, meditación, concentración, relajación, yoga, respiración, libertad, kundalini, reencarnación, salud, armonía, energía, atención... En presencia del Maestro de yoga lo importante no son solo las palabras sino cuanto realizamos.

Un Maestro también dispone para las personas que se acercan distintos regalos. Él puede mostrar estos conceptos con actos o con maravillosas historias y metáforas, metáforas que desvelan algunos aspectos de la realidad. Pero dado que las personas tienen muy poca capacidad para asimilar nuevas enseñanzas y experiencias, dosifica las mismas en la cantidad adecuada, para que pueda ser efectiva, asimilada y digerida. Esto es lo que realiza para aquellos que han elegido transitar el camino del discípulo junto a Él, porque siendo un camino con corazón han de recorrerlo hasta el fin.

Yoga para la espalda y la columna vertebral


Las asanas del yoga se diferencian a nivel físico de otras disciplinas como la gimnasia, el taichi y el deporte por el énfasis que se realiza sobre la espalda y la columna vertebral. Las asanas o posturas de yoga llevan al cuerpo a realizar todo tipo de posiciones, en las que se ejercitan todos los músculos de la espalda y se estira la columna vertebral, el resultado es una espalda sana, fuerte, vital, de curvaturas suaves y con la columna bien alineada.

Son muchos los ejercicios de hatha yoga que nos llegan desde tiempos antiguos para ejercitar la parte física, vitalizar el cuerpo y preparar la médula espinal que atraviesa la columna vertebral. Cada ejercicio es distinto unos realizan movimientos de torsión, otros de expansión, bien trabajan específicamente la región lumbar, o fortalecen los músculos del cuello... Al realizar una serie completa de yoga, habrás realizado todos los movimientos de la espalda, e incluso algunos repetido varias veces, para incrementar sus efectos benéficos gracias a la alternancia de posturas y contraposturas.

Una de las asanas que estira completamente la espalda es similar al estiramiento de los perros al desperezarse: es llamada la montaña (parvatasana),o el perro que mira al suelo (adho mukha svanasana). Practicarla a diario un par de minutos relaja las tensiones de la espalda, y la mantiene sana. Por este estiramiento y reajuste de la raquis, los nervios son liberados y cada segmento vertebral gana en movilidad. Todo ello repercute en el día, no solo por la libertad de movimiento sino por una mejor comunicación interna entre el cuerpo y el cerebro, y por tanto más eficacia en el día a día.