Hatha Yoga

La senda del Hatha Yoga trabaja desde el cuerpo físico. Asana y pranayama son sus dos pilares, aunque también hay otras artes como la relajación consciente, las bandhas y los mudras que completan esta disciplina. Con las asana se busca la geometría perfecta y se encuentra. Se transforma el cuerpo grado a grado para instauar la salud. Desde ese punto, el cuerpo es un templo que alimentas y debes mantener elástico, joven y vigoroso hasta el día del Shamadhi. En Hatha Yoga con el pranayama se explora el mundo de la energía que mueve los cuerpos físicos ayudándose de las bandhas. La segunda envoltura, llamada prana kosha, puede ser percibida como si el cuerpo estuviera atravesado por corrientes de naturaleza eléctrica. En ella están los nadis y los chakras, miles de canales sutiles y ruedas de energía invisibles a los ojos físicos. Los primeros nadis que se estudian y se describen en los libros de Hatha Yoga son los más conocidos: Ida, Pingala y Sushumna. Y vienen a ser como la columna vertebral de ese otro cuerpo. Dicen los Maestros a sus discípulos que este recorrido es el camino de Kundalini cuando se eleva y surge por la fontanela atravesando previamente los siete chakras. Cino ruedas de energía se encuentran en los cruces de Ida y Pingala mientras Sushumna ascuebde por la columna. El sexto se llama Ajna está en el centro del cráneo. Y el séptimo se sitúa sobre la fontanela a veces como un loto que se abre, otras como un casquete que envuelve la cabeza. Estos siete centros energéticos o chakras son importantes en la regulación de los cinco vayus que vitalizan las diferentes regiones del cuerpo físico. En estos conceptos del Hatha Yoga pero desarrollados con otros nombres es en el que también se basan la acupuntura de la medicina tradicional China, el Ayurveda y otras disciplinas.