Los mudras y bandhas son una de las claves para comprender el poder de los ejercicios del auténtico hatha yoga, y su capacidad para conseguir que el practicante despierte sus sentidos a otras realidades, al mismo tiempo que proporciona longevidad para afrontar con éxito la perfecta absorción del raya yoga, la sublime devoción de los bhaktis o el perspicaz discernimiento del jnana yogui. Quien practica las asanas de hatha yoga como culto al cuerpo y piensa que el fin de los ejercicios respiratorios del pranayama es captar una mayor cantidad de oxígeno es que no ha captado el objetivo que esta disciplina oriental: conocer la muerte y trascender todos los estados mentales transitorios para poder abandonar el cuerpo físico de una forma digna.
Las bandhas son ejercicios que normalmente no se explican en yoga a los principiantes hasta que no han alcanzado un grado mínimo de preparación física y madurez mental. Antiguamente al reservar esta y otras técnicas los maestros se aseguraban su compromiso con ellos y las enseñanzas, evitando así el dejar en manos de personas de débil voluntad sus secretos. Los bandhas en yoga son tres, y se sitúan en tres regiones claves del cuerpo humano: el perineo, el diafragma y la glotis. Cuando se traduce este término sánscrito se habla de un cierre, pues se realiza la contracción de algunos músculos, y cuando se aplican de forma conjunta consiguen un espacio alquímico cerrado donde el yogui dirige las energías sutiles. Prana y apana, son los alientos que se combinan durante kumbhaka en este atanor interno, y mahabandha actúa como una llave de seguridad que dirige el proceso y protege al practicante.
Mula bandha: El cierre raiz, en el plano físico es la contracción de los esfínteres anales hacia el interior y el suelo pélvico hacia arriba de forma continuada y permanente. Los tratados de yoga señalan que con mula bandha se cambia la dirección en que se mueven los vayus. Apana, la energía sutil ligada a la región inferior del cuerpo y la excreción se eleva hacia el abdomen y el tórax. Suele ser la primera que se enseña, debido a que resulta fácil de aprender.
Uddiyana bandha: El cierre del diagrama, el gesto de elevación de la energía. Uddiyana permite la elevación del diafragma de forma pasiva. Su forma más espectacular se realiza en bhaya kumbhaka, con el pulmón vacío, cuando el aliento ha cesado de forma natural o se retiene a voluntad. Los órganos son aspirados hacia arriba en esta llave. En esos momentos, si la ejecución es perfecta y el practicante delgado, se genera una gran cavidad y parece que la pared abdominal anterior se vaya a pegar a la columna vertebral. También puede realizarse durante la fase de pulmón lleno aunque su ejecución no es tan impactante.
Jalandhara bandha: El cierre de la garganta, a menudo el menos comprendido de estos tres gestos. Gracias a esta técnica se regula el prana que se permite subir más allá del cuello y se calma el ritmo de la respiración y el corazón. Incluye una activación de los músculos del cuello, y una compresión que cierra el paso del aire a través de la glotis. En algunas escuelas enseñan a bajar el mentón contra el esternón y a tragar saliva para facilitar el cierre. Esto puede ser una ayuda para principiantes, pero, ¡cuidado con acostumbrarse a las muletas y soportes! El dominio de la técnica sólo se obtiene con el control consciente de la musculatura interna de la garganta, y se puede realizar el cierre con el rostro relajado y con una bella sonrisa en los labios
Bandhas en yoga
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antêvasin
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